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Cómo escribirle a una marca para proponer una colaboración

A quién escribir, qué poner en cinco líneas y cómo hacer el seguimiento sin resultar pesado. Con un correo de ejemplo entero y qué preguntar antes de dar un precio.

· 9 min de lectura

Esperar a que las marcas escriban es una estrategia hasta que se te acaba el mes. La otra mitad del negocio es escribir tú, y ahí casi todo el mundo hace lo mismo: un correo largo, con la historia del canal, pidiendo «una colaboración», sin decir qué propone ni por qué a esa marca. Ese correo no se contesta.

Lo que sí se contesta es corto, va dirigido a una persona, propone algo concreto y demuestra en una línea que te has mirado el producto. Esta guía es cómo se escribe eso, y cómo se hace el seguimiento sin resultar pesado.

A quién escribir: primero la lista, luego el correo

Escribir bien a la marca equivocada no sirve de nada. Antes del correo va la lista, y una lista buena se hace con tres criterios:

  • Que ya patrocinen a alguien. Una marca que nunca ha trabajado con creadores tiene que aprender a hacerlo, aprobarlo internamente y encontrar presupuesto: eso son meses. Una que ya patrocina a canales parecidos al tuyo tiene el presupuesto asignado y el proceso montado.
  • Que el producto encaje de verdad. Si no lo usarías, se nota en el vídeo y la colaboración no se repite. Un patrocinio que no encaja se paga una vez y te cuesta credibilidad para siempre.
  • Que tengan a quién escribir. Marketing, marca, partnerships. El correo genérico de «info@» es el último recurso, no el primero.
Cómo encontrar a las que ya patrocinan: mira los últimos vídeos de tres o cuatro canales parecidos al tuyo y apunta quién les paga. Esa lista vale más que cualquier directorio: son marcas con presupuesto activo, en tu nicho, este trimestre.

El correo de presentación

Cinco líneas. El objetivo no es cerrar la colaboración, es conseguir una respuesta. Todo lo que no ayude a eso estorba.

  1. Asunto concreto. «Propuesta de colaboración · [tu canal] · [su producto]». Nada de «Hola» ni «Oportunidad».
  2. Una línea de por qué ellos. Algo que demuestre que existes en su mundo: que usas el producto, que viste su lanzamiento, que tu audiencia pregunta por esa categoría.
  3. Una línea de quién eres, con un número. Nicho, plataforma y media de visualizaciones. Un número real vale más que tres frases.
  4. Una propuesta concreta. Formato, cuándo y qué enseñarías. No «una colaboración»: «una mención integrada de 60 segundos en un vídeo sobre X, que publico el mes que viene».
  5. Una pregunta que se pueda contestar con una línea. «¿Tenéis presupuesto de creadores este trimestre?» se contesta; «¿qué os parece?» no.

Un ejemplo entero

Asunto: Propuesta de colaboración · Canal de [nicho] · [Producto]

«Hola [nombre]:
Uso [producto] desde hace [tiempo] para [uso concreto] y me lo piden bastante en comentarios.
Llevo un canal de [nicho] en [plataforma]; los últimos vídeos hacen una media de [X] visualizaciones, sobre todo en [país] y con [tipo de audiencia].
Os propongo una mención integrada de 60–90 segundos dentro de un vídeo sobre [tema concreto], que tengo previsto publicar en [mes]. Puedo enseñar [uso concreto del producto].
¿Tenéis presupuesto de creadores para este trimestre? Si os encaja, os paso condiciones y fechas.
[Nombre] · [enlace al mediakit]»

Fíjate en lo que no lleva: tu historia, adjetivos sobre tu comunidad, precios, un PDF adjunto de 12 MB, ni la palabra «sinergia». El mediakit va como enlace, para quien quiera mirarlo.

El seguimiento: dos, y se acabó

La mayoría de respuestas llegan al segundo correo, no al primero. Y la mayoría de los creadores no mandan el segundo.

  • Primer seguimiento a los 7–10 días. Tres líneas, sin reproche, aportando algo nuevo: un vídeo reciente que funcionó, una fecha que se acerca.
  • Segundo a las dos o tres semanas. Y un cierre limpio: «lo dejo aquí para no ser pesado; si cambia el presupuesto, escríbeme cuando quieras».
  • Y hasta ahí. Un tercero y un cuarto no consiguen la colaboración y sí queman el contacto para el trimestre que viene.
Ese cierre educado funciona más de lo que parece: es el correo que más respuestas tardías genera, porque llega justo cuando alguien está haciendo el presupuesto del trimestre siguiente.

Cuando escriben ellos

La propuesta entrante se estropea por responder demasiado rápido y demasiado completo. Antes de dar un precio, pregunta:

  • Qué formato y cuántas piezas.
  • Fechas de entrega y de publicación.
  • Si van a usar el contenido en publicidad pagada, dónde y cuánto tiempo.
  • Si piden exclusividad, de qué categoría y por cuántos meses.
  • Qué presupuesto tienen asignado.

Con eso ya puedes hacer el cálculo de cuánto cobrar y mandar un precio desglosado en vez de un número al aire. Y cuando acepten, lo que hay que dejar por escrito está en la guía del acuerdo.

El ritmo, que es lo que casi nadie sostiene

Diez correos en un arranque de energía y cero durante dos meses no es prospección. Cinco a la semana, siempre, sí. La diferencia no es de esfuerzo: es de tener la lista hecha y saber en qué punto está cada conversación sin releer el buzón.

Eso es exactamente lo que hace Prospección en Cunctum: propone marcas de tu nicho que ya patrocinan a canales parecidos, te prepara el borrador con tus datos y tu tono, y lleva la cuenta de a quién escribiste y cuándo toca el seguimiento. El correo lo mandas tú desde tu buzón —aquí nada sale en tu nombre—, pero deja de ser una tarea que hay que recordar.

Orientación profesional. Los ejemplos de correo son plantillas para adaptar, no textos para copiar tal cual: un correo que suena a plantilla se reconoce a la primera y va directo a la papelera.

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