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Cómo usar un teleprompter sin que se note que estás leyendo

Lo que te delata no es leer: es la mirada, el ritmo y respirar donde no toca. Dónde poner la pantalla, cómo medir tus palabras por minuto y cómo maquetar el guion.

· 9 min de lectura

Nadie nota que lees. Lo que se nota es otra cosa, y son cuatro, siempre las mismas: que los ojos se van a un lado, que el ritmo no es el tuyo, que respiras donde no toca y que no te equivocas nunca. Ninguna se arregla leyendo menos.

Esta guía es lo que cambia entre la primera grabación con teleprompter, que sale rara, y la quinta, que ya no se distingue. Puedes probarlo sobre la marcha en el teleprompter, que es gratis y no hace falta cuenta.

1. La mirada: la distancia importa más que la técnica

Si el texto está a un lado de la cámara, tus ojos van a ese lado y no hay forma de disimularlo. No es cuestión de práctica: es geometría. Cuanto más lejos esté la pantalla del objetivo, más ángulo tienen que recorrer tus pupilas y más se ve.

  • Lo primero es acercar, no aprender. Pantalla lo más pegada posible al objetivo, y a la altura de los ojos. Un móvil pinzado justo encima o justo debajo de la cámara resuelve el noventa por ciento del problema.
  • Sube la línea de lectura. Si el móvil está debajo del objetivo, el texto tiene que leerse en la parte de arriba de esa pantalla, no en el centro: son dos o tres centímetros que se ven en cámara. Es un ajuste, no un truco.
  • Aléjate tú. A un metro y medio de la cámara, un desvío de dos centímetros es imperceptible; a cuarenta centímetros, es evidente. Si puedes grabar un plano algo más abierto, el problema se encoge solo.
  • Letra grande, columna estrecha. Una línea muy larga obliga a barrer con los ojos de izquierda a derecha, y ese barrido lateral es exactamente lo que delata. Con una columna estrecha, la vista casi no se mueve en horizontal.

2. El ritmo: tu número no es el que pone por defecto

Aquí está el error que comete todo el mundo la primera vez, y es de los que no se ven hasta que se oye la toma: leer en voz alta con intención es más lento que leer. Se pone la velocidad que parece razonable mirando la pantalla en silencio y luego, delante de la cámara, hay que correr para no quedarse atrás. El resultado es esa cadencia plana de locutor de aeropuerto.

Las cifras que circulan van de 130 a 180 palabras por minuto según quién las publique, y no sirven de mucho: dependen del idioma, del nicho, de si el guion va cargado de datos y, sobre todo, de ti. La respuesta útil no es un promedio.

Mide el tuyo una vez. Lee cuatro líneas de tu propio guion en voz alta, como si estuvieras grabando, cronometrando. Divide las palabras entre los segundos y multiplica por sesenta. Ése es tu número, y te va a servir para todos los vídeos. En el teleprompter hay un botón que hace justo esto.

Dos avisos sobre esa cifra. Un guion con muchos números, siglas y unidades se lee más despacio de lo que su cuenta de palabras sugiere: «3.500 €» es una palabra y cuesta decirla como tres, así que bájale diez. Y si vas a poner énfasis de verdad —pausas, subidas, silencios— cuenta con otro diez por ciento menos.

3. Maqueta el guion para leerlo, no para leerse

Un guion escrito en párrafos es imposible de leer en pantalla, y la mayoría de los teleprompters lo empeoran: reparten el texto según el ancho de su caja, así que tus frases se cortan por donde a ellos les cuadra y respiras en mitad de una idea.

  1. Una respiración por línea. No una frase: una respiración. Si una frase tiene dos partes con una coma en medio, son dos líneas. Se lee muchísimo mejor y se oye natural, porque la pausa cae donde caería hablando.
  2. Una línea en blanco es un silencio. Úsalas. Un silencio bien puesto es lo que hace que una frase suene dicha y no leída.
  3. Escribe los números como se dicen. Si el dato es «47,3 %», en el guion va la cifra, pero si vas a tropezar, escríbelo al lado en palabras. Tropezar con un número es la forma más rápida de perder la toma.
  4. Las indicaciones, en línea aparte y en mayúsculas. «MOSTRAR PANTALLA: los ajustes». Así se ven de un vistazo y la vista las salta sin leerlas en voz alta.
  5. Nada de puntos suspensivos como marcas de pausa. Es tentador y sale fatal: acabas leyéndolos, y una persona que duda quince veces por minuto no suena natural, suena insegura. La pausa la marca el salto de línea.

Si además tienes que decidir qué va en el guion y en qué orden, eso es otra cosa y está aquí: cómo escribir el guion de un vídeo de YouTube.

4. El cristal: cuándo merece la pena y cuándo no

Un teleprompter de cristal es un espejo semitransparente delante del objetivo: tú ves el texto reflejado y la cámara ve a través. Es la única forma de leer mirando exactamente al objetivo, sin desvío ninguno.

  • Merece la pena si grabas a cámara fija, hablando de frente, a menudo. Entrevistas, formación, piezas de empresa. Ahí la diferencia es evidente.
  • No merece la pena para vídeo corto vertical. Montar el aparejo cuesta más que grabar el vídeo, y en un plano cercano de móvil la mirada ya está bastante cerca del objetivo.
  • Si usas cristal, necesitas el texto en espejo, porque el reflejo lo invierte. Y a veces también en vertical, si el aparejo monta la pantalla boca abajo. Comprueba las dos cosas antes de grabar, no después.
  • Baja el brillo. Con el cristal, un texto a tope de brillo se cuela en la imagen y la lava. Texto blanco sobre negro y la pantalla lo más baja que te permita leer.

5. Los tres errores de la primera grabación

Empezar a leer en el segundo cero

Le das a empezar, corres al encuadre y las dos primeras líneas salen mal siempre. Pon una cuenta atrás —tres segundos si el botón lo tienes a mano, diez si tienes que cruzar la habitación— y arranca ya colocado y respirando.

No equivocarse nunca

Un vídeo en el que nadie se traba, nadie se corrige y nadie cambia el ritmo suena a texto leído, porque lo es. Deja entrar alguna cosa: repetir una palabra, un «bueno», una frase que arrancas otra vez. Cuando escribas el guion, escribe alguna línea como la dirías, no como se escribe.

Grabarlo del tirón

No hace falta. Párate cuando te equivoques, vuelve al principio de esa línea y sigue: el corte se tapa en el montaje con un plano de recurso o un salto. Es como se graba de verdad, y es la razón por la que conviene poder volver al inicio de la línea con una tecla en vez de arrastrar una barra.

6. Y que quepa en el tiempo que tiene que caber

Para un corto vertical, sesenta segundos son sesenta. Enterarse al montar de que sobran doce significa haber grabado para nada, o cortar justo la frase que era el motivo del vídeo.

Con tu ritmo medido y la cuenta de palabras, esto es aritmética: palabras entre palabras por minuto, por sesenta. Si no cabe, hay dos salidas y sólo una es buena. La mala es leer más rápido, porque se oye. La buena es quitar texto, y casi siempre sobra en el mismo sitio: el principio, antes de decir de qué va el vídeo.

En resumen

  • Pantalla lo más cerca posible del objetivo, y la línea de lectura arriba si está por debajo.
  • Mide tus palabras por minuto una vez, en voz alta, y usa ese número siempre.
  • Una respiración por línea, líneas en blanco para los silencios, indicaciones en mayúsculas.
  • Cristal sólo si grabas de frente y a menudo; y entonces, espejo y brillo bajo.
  • Cuenta atrás antes de arrancar, y párate a mitad sin miedo: el corte se tapa.
  • Comprueba que cabe en el tiempo antes de grabar, no después.

Puedes hacer todo esto en el teleprompter. Y si lo que te cuesta no es leer el guion sino tenerlo escrito cada semana, de eso va Cunctum.

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