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La página de enlaces de tu bio: qué poner y en qué orden

Una pantalla para decidir una cosa, no un índice de todo lo que haces: cómo ordenar los enlaces, qué detalles importan y qué mirar antes de elegir herramienta.

· 8 min de lectura

Tienes un enlace en la biografía y ahí cabe todo: el último vídeo, el patrocinador, tu curso, tu newsletter, tu contacto para marcas. Así que la mayoría de páginas de bio acaban siendo una lista de nueve botones donde nadie pulsa ninguno.

Una página de enlaces no es un índice de todo lo que haces. Es una pantalla para decidir una cosa. Esta guía va de cuál es esa cosa y de cómo se ordena el resto.

Primero: qué quieres que haga quien llega

Antes de tocar nada, contesta esto: de las personas que pulsan tu enlace esta semana, ¿qué quieres que hagan? Suele ser una de cuatro:

  • Ver tu contenido más reciente.
  • Dejarte su correo (newsletter, lista de espera, descarga gratuita).
  • Comprarte algo.
  • Contactarte para una colaboración.

Elige una para este mes. Esa va arriba, con el botón más visible. Las otras siguen estando, más abajo y más discretas. Cuando cambie tu prioridad —lanzas un producto, abres cupo de colaboraciones—, cambias el orden.

La regla que más rendimiento da y menos se aplica: lo primero que se ve tiene que ser lo que quieres que pase. Si tu objetivo es vender y el primer botón es «Mi YouTube», estás mandando a tu audiencia a otro sitio antes de pedirle nada.

El orden que funciona

  1. Quién eres, en una línea. Nombre y qué haces. Quien llega desde un vídeo suelto no sabe quién eres.
  2. La acción principal, destacada. Un botón, no tres.
  3. Lo reciente: último vídeo, último episodio, lo que estés promocionando ahora.
  4. Lo permanente: productos, newsletter, comunidad.
  5. El contacto profesional, separado del resto y con su propio aspecto. Las marcas lo buscan y casi nunca lo encuentran.
  6. Las redes, al final y como iconos. Quien ya te sigue en una no necesita el botón grande.

Y un tope práctico: entre cinco y siete enlaces. Más que eso no es una página, es un menú, y los menús se cierran.

Los detalles que sí mueven la aguja

  • Textos que dicen qué hay al otro lado. «Guía de tarifas en PDF» funciona; «Enlace 1», «Mira esto» y «Aquí» no. El texto del botón es la única información que tiene quien decide si pulsa.
  • Miniaturas en lo que las necesita. Una imagen en el producto o el último vídeo ayuda; una imagen en cada botón convierte la página en ruido.
  • Que cargue rápido y se vea bien en móvil. El cien por cien de tu tráfico viene de un móvil, desde el navegador interno de una app. Si tarda, se cierra antes de cargar.
  • Tu cara. Una foto reconocible, la misma que en la red desde la que vienen. Es lo que confirma en medio segundo que han llegado al sitio correcto.
  • Un correo de contacto real, no un formulario. Quien te escribe desde una marca quiere responder desde su gestor de correo, con su firma y su cadena de aprobación.

Y mide, aunque sea poco

Sin saber qué se pulsa, el orden lo decides por intuición. Con un contador de clics por enlace, en dos semanas sabes qué sobra. No hace falta analítica compleja: un número por enlace y día responde a la única pregunta que importa, que es qué mover arriba y qué quitar.

Dónde vive tu página: el detalle que se paga tarde

Casi todas las páginas de bio viven en el dominio de otro. Funciona, hasta que:

  • La herramienta cambia de precio, de aspecto o de condiciones.
  • Cierra, y con ella el enlace que tienes en cinco plataformas y en la descripción de trescientos vídeos.
  • Te das cuenta de que todo el posicionamiento de tu nombre lo estás construyendo en el dominio de otro.

No es motivo para no usar una herramienta —montarla tú tiene su propio coste—, pero sí para elegirla mirando una cosa: qué te llevas si te vas. Como mínimo, la lista de correos que hayas recogido y la posibilidad de redirigir.

Cómo es en Cunctum

Tu página vive en una dirección propia y se monta con bloques que ordenas arrastrando: enlaces, títulos, textos, separadores, archivos y productos. Cada enlace lleva su contador de clics por día, y la página, sus visitas por procedencia —de qué red llega la gente— sin guardar nada de quien visita: ni IP, ni navegador, ni cookies. El botón de contacto para marcas es un bloque destacado, porque es el que más veces falta.

Y lo que no tiene una página de enlaces normal: al lado vive tu mediakit, así que la marca que llega por tu biografía encuentra tus cifras sin pedírtelas, y tus productos digitales se venden desde la propia página, con el cobro en tu cuenta.

Orientación profesional. Las recomendaciones de orden y número de enlaces son criterio de diseño contrastado, no reglas: lo que decide es lo que midas en tu propia página.

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