Cómo hacer un mediakit que las marcas se lean entero
Qué lleva un mediakit de creador, en qué orden y con qué números: lo que decide un sí en los primeros treinta segundos, y los cinco errores de siempre.
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Un mediakit es el documento que una marca mira para decidir si hablar contigo. No es un porfolio, no es tu biografía y no es un catálogo de todo lo que sabes hacer. Es una respuesta a tres preguntas, en este orden: a quién llegas, qué resultados sueles dar y qué te pueden encargar.
Todo lo demás sobra. Y sobra de verdad: quien lo abre es alguien de marketing con veinte propuestas encima de la mesa y unos minutos para descartar la mitad. Si a los treinta segundos no ha encontrado tu audiencia y tus números, cierra el PDF.
Lo que lleva, en orden
- Quién eres en una frase. Nicho, plataforma principal y qué tipo de contenido. «Reviews de software para pymes en YouTube» dice más que tres párrafos sobre tu pasión por la tecnología.
- La audiencia. Cuánta, dónde y —esto es lo que casi nadie pone y más se valora— de qué tipo: país, franja de edad, reparto por sexo si lo sabes, y sobre todo qué hace esa gente. Un canal de 40.000 personas que trabajan en oficinas técnicas vale más para un fabricante de software que uno de 200.000 adolescentes.
- Los números que se pueden comprobar. Media de visualizaciones de los últimos vídeos, duración media vista, comentarios por vídeo. No los récords: la media.
- Qué se te puede encargar. Formatos concretos con lo que incluye cada uno: mención integrada, vídeo dedicado, corte vertical, presencia en directo. Con o sin precio, pero con el contenido claro.
- Con quién has trabajado. Dos o tres marcas y, si puedes, un resultado. Si aún no tienes ninguna, se quita el apartado: un hueco vacío llama más la atención que su ausencia.
- Cómo contactarte. Un correo. No un formulario, no un DM.
Qué números poner (y cuáles no)
La tentación es poner los mejores. El problema es que la marca va a comprobar el resultado real a los treinta días, y ahí es donde se decide si hay una segunda colaboración, que es donde está el dinero de verdad.
- Sí: media de visualizaciones a 30 días de los últimos 8–10 vídeos del mismo formato.
- Sí: porcentaje de audiencia por país si tu mercado es concreto. Una marca española que descubre tarde que el 70 % de tu audiencia está en Latinoamérica se siente engañada, aunque no la engañaras.
- Sí: duración media vista o porcentaje de retención. Es el número que separa audiencia de tráfico.
- No: el pico histórico de tu vídeo viral, salvo que lo etiquetes como pico.
- No: «seguidores totales sumando todas las redes». Sumar audiencias que se solapan es el equivalente a inflar la cifra, y quien compra lo sabe.
- No: capturas de pantalla borrosas de tu panel. O el dato está escrito, o no está.
Actualízalo o no lo mandes
Un mediakit con datos de hace un año es peor que no tener mediakit: dice que no llevas el negocio al día. Ponle fecha visible —«datos de septiembre de 2026»— y revísalo cada tres meses. La fecha además juega a tu favor: transmite que los números son de verdad y no una foto elegida.
En qué formato mandarlo
Un enlace, no un archivo adjunto de 12 MB. Tres razones prácticas: no se queda en el filtro de correo, se actualiza sin volver a mandarlo, y puedes ver que lo han abierto.
Si mandas PDF, que sea porque te lo han pedido para pasarlo por un comité. En ese caso, que el PDF diga lo mismo que la página, y que la página sea la fuente: dos versiones que no coinciden es un problema el día que alguien las compara.
Los cinco errores que más veo
- Empezar por tu historia. A quien lo lee no le importa cómo empezaste. Le importa a quién llegas.
- Adjetivos en vez de datos. «Audiencia muy comprometida» no significa nada. «Media de 180 comentarios por vídeo» sí.
- Todos los formatos y todos los precios. Tres opciones se eligen; nueve se posponen.
- Sin correo visible. Suena a broma y pasa constantemente.
- Diseño por encima de la información. Si hay que ampliar para leer los números, el diseño está estorbando.
Cómo tenerlo hecho hoy
No hace falta un diseñador ni una plantilla de pago. Hace falta tener los datos a mano y no tener que ir a buscarlos a cuatro paneles cada vez que alguien te pregunta.
En Cunctum el mediakit es una página con tu dirección propia: tus cifras, las marcas con las que has trabajado y tus formatos, en un enlace que mandas y que puedes actualizar sin volver a mandarlo. Se genera junto a tu página de enlaces, así que la marca que llega por tu biografía encuentra el mediakit sin que tú hagas nada.
Y cuando lo hayan leído y te escriban, la conversación que viene es la de cuánto cobrar y la de qué dejar por escrito.
Orientación profesional basada en lo que pide una marca al evaluar una colaboración. Los formatos y las cifras que menciones tienen que ser los tuyos y ser comprobables: exagerar un dato en un mediakit puede tener consecuencias contractuales si luego forma parte del acuerdo.